Homenaje a José Faus Rodríguez

BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE GRANADA

«Homenaje a José Faus Rodríguez»

Domingo, 29 de octubre de 2017, 12:30 horas. Teatro Isabel la Católica.

Antigua Tuna del Distrito Universitario de Granada; Banda Municipal de Música de Granada. Director: Óscar Faus.

PROGRAMA:

1. El rey de los toreros, op. 58, pasodoble (Estampa española n.º 1)

2. Virgen de las Maravillas, op. 57, plegaria

3. Califas de España, op 38, pasodoble (Estampa española n.º 3)

4. Mantillas y monteras, op. 50, pasodoble (Estampa española n.º 4)

5. Fuga en re menor, op. 21

6. Los preámbulos, op. 22a

– La puesta del sol
– Crepúsculo vespertino

7. La Alhambra iluminada, op. 22b, suite-fantasía

– Introducción o ecos en la noche
– Luz y misterio en el patio de los Arrayanes
– Mirando la ciudad desde la torre de la Vela
– Nostalgia árabe
– Velos del harén
– Andalucía alta

8. Motril: playa de las Azucenas, op. 60, marcha

En este 2017 en que conmemoramos nuestros 100 años de existencia, uno de los actos que la Banda Municipal ha considerado como inapelable es la celebración de un concierto dedicado expresamente a homenajear la figura humana y artística de quien fue su director durante más de 30 años y que moldeó la agrupación con su personalidad y su talento: José Faus Rodríguez (Benaguacil, 1913 – Granada, 1984).

Valenciano de origen, José Faus (aun faltaba un tiempo para que fuese entrañablemente conocido como Maestro Faus) comenzó muy pronto sus estudios de solfeo y flauta. Tras ejercer de flauta solista en varias agrupaciones militares —a la vez que seguía adelante con su educación musical— ingresó con 27 años en la prestigiosa Banda del Jefe del Estado. Unos años después, en 1945, fue nombrado flauta solista de la Orquesta Nacional de España. En esta etapa madrileña prosiguió su completísima formación musical estudiando piano, armonía (con Jesús Guridi) y composición (con Joaquín Turina y Ricardo Dorado). Con esta preparación, superó sin problemas las oposiciones para ingresar en el Cuerpo Nacional de Directores de Bandas Civiles, destacando el tribunal su magnífico desempeño en los ejercicios de Composición y Contrapunto y Fuga. Después de un tiempo como director de la Banda de la Unión Musical de Almansa (Albacete), fue en 1953 cuando la ciudad de Granada tuvo la suerte de que José Faus fuese nombrado, por concurso, Director de la Banda Municipal de Música. La comisión evaluadora que juzgó sus méritos y los del resto de aspirantes estuvo presidida por Valentín Ruiz Aznar. Así empezó la afectuosa relación del Maestro Faus con Granada (siempre fue persona de trato cordial y cortesía exquisita) y la sobradamente meritoria labor artística que llevó a cabo en la ciudad durante unos fructíferos 30 años, hasta el día de su muerte. El público y la ciudadanía siempre le devolvieron este afecto cada vez que acompañaron a la Banda en sus actos y conciertos.

A la par de su nombramiento como Director de la Banda, también se le encargó la creación de una Orquesta de Granada, proyecto que nunca llegó a materializarse. Sí tuvo éxito en la formación del Orfeón de Granada, que dirigió y que llegó a contar con un centenar de integrantes. Otra labor que ejerció fue la de crítico musical en el ya inexistente diario local Patria. A los diez años al frente de la banda llegó un momento crítico, pues la misma estuvo al borde de la desaparición debido a que una nueva reglamentación laboral implicaba tener que duplicar el presupuesto destinado a la agrupación. Se tuvo que recurrir a suspender las actividades de la banda y a prescindir de algunos músicos, pero, gracias a la tenacidad del Maestro Faus y al apoyo del alcalde Manuel Sola, se superó la delicada situación. Fueron estos años, estos lustros casi, tiempos difíciles para el colectivo artístico, que bregó incansablemente contra una precariedad encarnada en carencias materiales de todo tipo que dificultaban y limitaban su actividad y su trabajo. Vaya para todos estos músicos, que tanto hicieron por mantener su dignidad profesional, parte del homenaje que se dedica a su director y guía de aquellos tiempos.

Aunque también abundaron los buenos momentos. Uno de los más emotivos tuvo lugar durante los actos de homenaje que la ciudad tributó a su desde entonces Hijo Adoptivo Agustín Lara en junio de 1964. A mediados de ese mes, aprovechando el escenario que se había instalado en el Paseo de los Tristes con motivo de los recién acabados festejos del Corpus, con la Alhambra de fondo, la Banda y su director hicieron sonar la Granada que el mejicano compusiera 32 años antes. Faus ofreció luego la batuta a Lara, quien, visiblemente conmovido, dirigió algunas piezas. Los asistentes a aquel acto siempre recordaron la vibrante intensidad emocional del mismo.

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José Faus y sus músicos de la Banda en 1964, testigos y protagonistas de los actos en homenaje a Rafael Lara (fotografía de Manuel Torres Molina; archivo de Ideal).

Durante todo este tiempo, el Maestro Faus no dejó de componer. A través de una amplia lista de creaciones, abarcó desde su versión de la cultura popular andaluza y española — plasmada en pasodobles y música procesional— hasta composiciones orquestales de más amplio vuelo y piezas programáticas con tema hispano, andaluz o directamente granadino. Su catálogo comenzó a alcanzar popularidad y, en 1968, con la productora Discorama, la Banda Municipal de Granada registró tres elepés en los que se incluyeron algunas de sus composiciones. En 1974, Columbia grabó otro titulado Alma de España, todo él dedicado a obras propias. También llegarón los homenajes. En 1980, la Casa de Granada en Madrid le concedió el Premio Bib-Rambla de Música.

El Maestro Faus acabó sus días el 13 de mayo de 1984 en la ciudad adoptiva que tanto quiso y que tanto le quiso. En noviembre se le ofreció un concierto-homenaje en el Auditorio Manuel de Falla, donde un público conmovido pudo escuchar algunas de su obras interpretadas por la Banda Municipal, la pianista Azucena Fernández y la Coral de Juventudes Musicales. Desde 1986, una calle granadina —que une las dedicadas a las pianistas Pepita Bustamente y Rosa Sabater— lleva su nombre. Recientemente, en el año 2012, la Banda Municipal de Granada registró en un doble CD la totalidad de su obra para banda.Faus00xLos nueve pasodobles integrados dentro de la serie Estampas españolas —cuya secuencia no sigue el orden cronológico de composición— se adentran en el mundo andaluz y taurino, con aportaciones del universo flamenco y también el ocasional comentario de la cultura festiva de su Valencia natal. Son todas ellas piezas de gran calidad, e igualmente de gran originalidad, uno de los rasgos compositivos de José Faus. El rey de los toreros (1956) y Mantillas y monteras (1953) beben de la fiesta de los toros; Califas de España (1949) persigue recrear el peculiar ambiente de los desfiles de las comparsas de moros y cristianos: «la belleza, la gallardía, la explosión de lujo y destellos en las calles de Alcoy, Onteniente o Almansa».

En 1954, la Cofradía de Nazarenos de Jesús de la Sentencia y María Santísima de las Maravillas concedió el título de Hermano Mayor Honorario al Maestro Faus, quien comenzó a acompañar ese año con la Banda a la titular de la cofradía en la noche del Martes Santo. Dos años después, respondiendo a este reconocimiento, el director compuso la marcha Virgen de las Maravillas, instrumentándola tanto para banda como para cuerdas para que así pudiese ser interpretada durante las procesiones y también en otros actos en el interior de los templos. La pieza adopta la forma de plegaria, esto es, se concibió con la idea de ser acompañada por un texto, aunque este nunca se llegó a escribir. De cualquier modo, esta breve marcha transpira belleza y dulzura en cada uno de sus compases.

La Fuga en re menor, op. 21 sirve como admirable ejemplo de la solidez técnica de nuestro homenajeado (ya hemos dicho que entre sus maestros se contaron Guridi, Turina y Dorado). La obra introduce, por medio de un cuarteto, el tema de la fuga (tomado de Bartolomé Pérez Casas, el armonizador del actual Himno nacional) y avanza, trascendiendo el mero ejercicio académico, hasta desembocar en un canon a ocho voces cuya modalidad se transmuta para concluir con unos refulgentes acordes en re mayor.

La pieza sinfónica Los preámbulos, op. 22a (1958) se compone de dos movimientos de tintes vanguardistas con una clara intención descriptiva; no en vano, el subtítulo de la obra indica «Impresiones sinfónicas sobre un atardecer en Sierra Nevada». El primer episodio, «La puesta del sol», recrea con sus raudos y ligeros diseños la agitación generada en el aire de la montaña por el cambio de temperatura que sigue al ocaso. Por su parte, «Crepúsculo vespertino» evoca —mediante un ingenioso juego de ecos y de desplazamiento de los acentos— los intensos claroscuros visuales y sonoros que aparecen tras el atardecer en el quebrado paisaje de las máximas cumbres de la orografía granadina. Estos dos movimientos se integraron posteriormente, como una suerte de introducción, en la suite La Alhambra iluminada.

La sierra granadina bajo la sesgada luz crepuscular, inspiración de José Faus.
La sierra granadina bajo la sesgada luz crepuscular, inspiración de José Faus.

Seguramente la producción más destacada de José Faus sea su suite-fantasía La Alhambra iluminada, op. 22b (1953), una sucesión de seis breves piezas descriptivas, de carácter orientalizante, inspiradas en la contemplación de distintos rincones del monumento nazarí. El primero de estos episodios, «Introducción o ecos en la noche», adopta la forma de un serpenteante canto (tal vez el de un muecín) expuesto por el oboe y que se repite en el fagot, creándose un sutil efecto de eco tímbrico, mientras un redoble continuado de timbal parece evocar una silenciosamente sonora atmósfera nocturna. En «Luz y misterio en el Patio de los Arrayanes» se alternan un misterioso ritmo de marcha con otra sección que presenta una sinuosa línea melódica. El brevísimo «Mirando la ciudad desde la Torre de la Vela» consiste en una serie de ágiles enunciados de flauta, clarinete y saxofón alto contestados por pizzicatos de la sección grave. El movimiento «Nostalgia árabe» parece invocar fantasmagóricamente varios fragmentos de un metamorfoseado y estilizado pasodoble. «Velos del harén» se inicia con una delicada melodía puntuada por un acompañamiento que remite al ambiente de Sherezade en Las mil y una noches a la que sigue la recreación de una danza árabe. El episodio final, «Andalucía alta», adopta una forma tripartita con una sección central más lenta —que presenta diseños irregulares sobre un ostinato rítmico que refuerza la parte débil del compás— enmarcada por unas secciones inicial y final de mayor efervescencia melódica y rítmica y que beben del pasodoble andaluz.

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Portadilla de La Alhambra iluminada.

Y, como colofón del concierto, sonarán los aires marciales de la marcha Motril: playa de la Azucena, op. 60 (1967), pieza dedicada a la alargada franja de oscura arena que une Motril y Torrenueva. Para la interpretación de esta última pieza del programa, la Banda Municipal contará con la ayuda de la Antigua Tuna del Distrito Universitario de Granada, la cual, además de tañer sus bandurrias y laúdes, entonará también la letra escrita por José Gómez Sánchez-Reina, José Luis Sabatel Guarneiro y el propio Maestro Faus, feliz final a este justo homenaje a un hombre bueno.

#redacción @BMMGRA

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